Llave

Me equivoque al pensar que estuviésemos a solas. A ella, nunca la conocí. Sin embargo, ella siempre estaba presente, como si nunca se hubiese ido. No había un lugar en ti donde ella no estuviera, ella estaba grabada en tu brazo como un tatuaje, paseando por tus sueños como la dueña de tu mente. Ella llegaba cuando menos la esperaba, resultaba inevitable no sentir su presencia cuando entraba, su aroma se sentía de lejos. No tocaba la puerta, no pedía disculpas. Simplemente, bailaba sobre las sabanas mientras hacíamos el amor, aun con los ojos cerrados sabia que era ella que te abría las piernas. Nunca hubo como echarla, llevaba una llave en su cartera para pasar cuando quisiera, sin importar el momento.
Yo nunca tuve una copia de esa llave. Yo era de carne y hueso y mi nombre se escribía con dos n. Para llegar a tener esa llave, debería haber dejado de quererte para luego resucitar en ti. No era tan ambiciosa como para luchar contra fantasmas. Sólo me opté por ir de compras y elegí a una cama para dos, sin invitarte a ti ni a ella.



0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home