Guilt Guide

The Modern Jewish Girl’s Guide to Guilt (sin traducción al español) nos lleva al mundo de los tabú mas profundos de lo que no se habla pero si se siente. La culpa es algo tan judío como el triste tono de kletzmer, la sentimos muy adentro en las decisiones fundamentales como cotidianas, que ha sido traspasada de generaciones a generaciones, de madres a sus hijas y de abuelas a sus nietas. Si bien las vidas de nuestras bobes carecían de alternativas en el viejo mundo, nosotras enfrentamos desafíos que nos hacen cuestionar tanto como nos cuestionan por la continuidad de nuestro pueblo y llevar la culpa cuando nos decidimos irnos en contra. Tenemos mas opciones y derechos, podemos llegar prácticamente adonde quisiéramos mientras la responsabilidad y porque no decirlo, la carga que llevamos en el mundo pos-shoa de ser mujeres judías nos representa la tarea mas complicada de nuestra historia.
Ruth Andrew Ellenson invitó a 28 mujeres escritoras judías para contar sus historias. Historias de la vida real que nos hacen tanto reír como llorar, historias que nos dan ánimo de sentir que no estamos solas, otras que duelen por lo familiares que resultan. Como buenas judías, no soportamos a los estereotipos pero llegaremos a admitir, sea por la sangre o por la formación, es mucho que tenemos en común, especialmente en materia de culpa. En Guilt Guide, cada escritora aborda su tema en manera distinta, lo cierto es que no hay como borrar a esa culpa, hablar sobre ella no hace que desaparezca pero si nos hace despertar y sentir mas vivos dentro del judaísmo.
Mujeres sefardíes, ashkenazis, sabrás y persas cuentan de sus experiencias personales en su búsqueda de un camino en el judaísmo, sin que sea necesariamente hacia el judaísmo. Una renuncia al sionismo de su padre y niega integrarse al ejercito israelí, otra llega de la asimilisación total y de la vergüenza que solía sentir por su ignorancia y decide no ser rebbetzin sino que rabina. Una aprende decir no a los compromisos sociales y logra tener una calidad de vida con la que siempre soñaba. Lesbiana sale del closet familiar mientras otra niega verse como el útero del futuro judaico. Una se casa con un alemán cuando otra pelea por el árbol de navidad con su marido goy. Una se siente mal por las cosas buenas que le pasan, otra se pierde en un salón de belleza en un Yom Kipur en lugar de llegar a la sinagoga. Una que otra manifiesta su malestar por ante de las exigencias familiares. Una vuelve a admitir las llamadas de su madre, la asimilada reconcilia y comparte con su padre jasidico a través de un viaje juntos. Una confiesa su adicción al JDate sin pudores y lo que somos capaces de aguantar en la búsqueda de beshert cuando un padre se nos pide. Otra repasa sus complejos físicos desde el imposible pelo rizo que cambia según el clima hasta la envidia por las operaciones de nariz de sus compañeras.
Todas manifiestan su rebeldía contra lo que se espera de ellas y luchan, una mas que otra por lo que esperan de si mismas. Algunas maduran porque sus madres maduran, otras encuentran apoyo en lugar menos esperado. Todas buscan ser aceptadas, no como judías ni mujeres sino que como personas.
No seremos como nuestras bobes, quizás nos tentaremos por un barros luco o aspiramos por mas diversidad en la educación de nuestros hijos, quizás no ayunamos en cada Yom Kipur, quizás nos enamoramos de alemanes o polacos o de alguien del mismo sexo, quizás se nos olvida el alfabeto hebreo pero cada vez que nos dudamos ante una decisión, también en nuestra mentes nos acordamos que somos judías, independientemente de la imagen que tenga de nosotras nuestra familia o sociedad en si. El hecho de poder elegir no borra la identidad que tenemos, que nos podemos dar el lujo de dudar antes de decidirnos y idealmente, sin sentirnos culpables ni tener miedo de equivocarnos.
Como ser una mujer judía en el siglo veintiuno sin dejar de ser una misma, como ser fiel consigo misma mientras ser responsable con la libertad que nuestros antepasados no tuvieron. Como mezclar pasados, presentes y futuros y no sentir culpa por llevar judaísmo a la pinta de una. No existe una receta milagrosa, Guilt Guide no es un libro de auto-ayuda pero al leerlo se nos quita un montón de culpa encima, nos hace recordar que no existe una sola formula judaica y que primero que nada necesitamos aprender a querer a nosotras mismas.
Etiquetas: www.israel.cl



2 Comments:
At 4:36 p. m.,
Anónimo said…
¡Te felicito Henrika!
Me ha gustado mucho leerte.
Un beso grande para ti.
At 4:37 p. m.,
Anónimo said…
Super!!
Me encantó lo que has escrito!!
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