Refugio

Con un vaso en la mano llegó y con el mismo vaso en la mano se fue, ya no hubo nadie que lo recibiera, solo puertas que se le cerraban cuando apenas las tocaba, las puertas que él mismo había cerrado ya no le abrían. Su nombre caía en olvido, su rastro casi irreconocible buscaba un callejón donde nadie lo viera, un lugar donde le dieran refugio hasta que tuviese la fuerza para recoger los pedazos del hombre que por un momento había sido. No sabía bien hacia donde dirigirse, necesitaba virarse rápidamente y subió a la primera micro que vio a pasar, esperando que a lo largo del recorrido hubiese una parada donde volver a bajarse.



1 Comments:
At 2:24 p. m.,
Anónimo said…
...y así se volvió pasamanos, y techo, y asientos y gritos y helados derretidos, de esos de 100, y así se volvió zapato y así por fin volvió a ser lo que en un principio intento ser…
Romonte
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