Kaddish

Hoy las primeras horas de la mañana son mías, la esquina de Purísima con Antonia López de Bello es mía, el taxi que me lleva para la casa es mío. Hoy no digo kaddish por nadie, no quiebro mi ropa. Hoy no pienso en dos, hoy nadie existe, solo hay una sombra atrás de mi que cambia de color según las luces del semáforo. Hoy no me voy contigo, no te llevo conmigo. Hoy no existe, solo existe el dolor de mis pies y tu mano quemando mi cinturón. Hoy no quiero hundir en nadie, no quiero que me sostengas, no es para tanto, estoy bien donde estoy. Hoy no voy a llorar, ya estoy en casa.



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