Llamada

El carrete esta fome, las minas están feas o comprometidas. El copete salva por lo menos, voy con el quinto ron, más las chelas que tomamos para entrar en onda. Doy vueltas, echo talla, pongo mi mejor tono de opinólogo sobre cualquier tema que cruce por mi oído. Hoy nadie me compra mi pomada o ando sensible, es que no engancho. La veo venir y de repente, me siento solo y se me baja la hueva de que tengo que comunicarme con ella. Total, algún día me va perdonar, porque no hacer que sea hoy. Le pido al dueño de casa que me preste su celular, “hazla corta” me dice y salgo al balcón para llamarla. No tengo ni menor idea que decirle, solo siento la obsesión nostálgica de marcar su numero, saber si aun me espera o ya esta en otra. Hay una sola forma de saberlo, ring ring a la tercera me contesta y al escucharme la voz, ella cuelga altiro. Me quedo un rato mirando a la calle con el celular en la mano, son las 4.13 en la mañana. Entro al baño, echo un poco de agua a la cara, esa perra odiosa nunca me va perdonar. Total, la morena de la minifalda roja no esta tan mal. Voy por ella con el sexto ron en la mano. Esta noche no tengo nada que perder.



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