Challa

Abrazando a una docena de pacos en plena Alameda, bailando a pata pelada, besando al chico que alguna vez fue parte de mi vida. Amando a la vista de José Miguel de la Barra en la madrugada, brindando por una amistad duradera, saboreando a los manjares de una cocina generosa. Soportando a los pájaros de la alborada, recogiendo a las challas de las sabanas arrugadas, marcando la diferencia entre la realidad y tu presencia.
*



0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home